jueves, 2 de junio de 2011

HOSTAL DE LOS POETAS

Foto María Luján Ortega

Remanso para el alma viajera:
en tus pisos de ladrillos las huellas
y en tus viejas paredes los ecos
del andar y la voz del recuerdo.

Testimonios del arte y la gente
de la augusta ciudad de Colonia,
le dan marco a los días de ocio.
Eres pausa en un mundo que corre.

Has vencido las alas del tiempo
y, feliz de encontrarte, un poeta
quiso ser, por la magia del verbo,
traductor de sentires foráneos.

Si algún día contaras tu historia,
si algún día las hadas y duendes
se mostraran al sol de tu patio,
yo quisiera escribir ese instante.

Te bendigo, solar, y a tus dueños
que han sabido crear este ambiente.
Es la nota esencial de tu nombre
una entrada al país de los sueños.

5 de mayo de 2011

viernes, 29 de octubre de 2010


REGRESO

Era un duende caminando por la casa.

Un rayito de sol para mi cielo.

Tenía estrellas pintadas en el rostro

y quietud de manantial en la mirada.

Su voz era un concierto de chicharras

y un juncal recién nacido sus cabellos.

Como vuelo de gaviotas sus manitos,

con ternura de algodón, me acariciaban.

Fue bonita esa infancia, entre sonrisas.

Fueron lindas las siestas estivales,

preparando , con aguja y fantasías,

el ropaje especial de carnavales.

Chascomús lo hizo un hombre y el destino

lo llevó lejos de mí. Pero ha venido

en los ojos color tiempo de Juanito

y en la risa de Javier. Así ha venido.

miércoles, 5 de mayo de 2010

EL CORAZÓN EN LA BIBLIA

En el año 2007 tuve la oportunidad de participar de un seminario ecuménico en la Editorial San Pablo. Conocí allí personas maravillosas. No recuerdo todos sus nombres pero visualizo cada uno de sus rostros sentados a la mesa de la Palabra que un rabino nos hizo conocer, comparando con el Nuevo Testamento para uno de los pasajes del Antiguo.
De esos días nacieron muchos versos. Hoy, recorriendo mi archivo digital, me encontré con ellos. Y quise compartir con los lectores de este espacio, al menos uno.
Quiera Dios que cumpla el objetivo de conmover un alma.

“ EL CORAZÓN EN LA BIBLIA “
Así quiero caminar, Padre del Cielo:
equipaje liviano y manos llenas
de tu amor para darlo a mis hermanos.

Así quiero caminar, Padre del Cielo:
sorprendida cada día por Tus dones,
totalmente entregada a Tu servicio.

Así quiero caminar, Padre del Cielo:
cultivando la herencia recibida
mientras llego a la Tierra Prometida.

Así, quiero caminar, Padre del Cielo:
con los ojos luminosos y una risa
que recuerde tu Divina Providencia.

Así quiero caminar, Padre del Cielo:
con la ingenua confianza de quien sabe
que Tu rostro "materno" la refleja.

Así quiero caminar, Padre del Cielo:
cosechando como Rut, la moabita,
la que dijo que “ tu Dios será mi Dios”.

Así quiero caminar, Padre del Cielo:
sembrando entre las piedras la alegría
compartida con el pueblo de Israel.
Eva L. de Ortega

viernes, 30 de abril de 2010

MAÑANA

Imágen de un atardecer en la laguna de Chascomús.

La esperanza cristiana, la que no defrauda, me rescató siempre del sendero del desencanto.
No es sencillo acostumbrarse a los abandonos, los físicos y los espirituales.
Cuando suceden cualquiera de ambos, el alma duele y el sol parece no existir.
En entonces cuando aparece Él, recordándome que me amó primero y que si todas las
cosas del mundo me dejan, Su amor estará siempre conmigo.
Entonces el poeta que me habita ( me encanta decir también el duende de la poesía que mi madre liberó al engendrarme), le dice a quien se ha ido que todo volverá a empezar a pesar de su ausencia.
Claro que el tiempo también ha transcurrido... y eso se ve en el poema.

Habrá una luz
atravezando el rincón de mis dolores
una mano
anulando el espacio del olvido,
y una nueva mirada
capturando mi mundo esperanzado.
Los tomaré uno por uno,
para poblar el desierto
que me dejó tu partida.
Luz, manos, ojos...
no necesito más.
¡Queda tan poco!

jueves, 26 de noviembre de 2009

ELLOS EN TU VENTANA


El ojo de tu cámara los vió
desafiar al vacío y la pared.
Están juntos para llenar tu vida,
para poblar tu casa con ternura,
inédita y renovada ternura.
Están con vos cada mañana
y ahora los compartís conmigo.
Se iluminó mi pared con ellos.
El vacío duele menos.
Yo también puedo mirar por tu ventana.

A Lis Anselmi.

jueves, 7 de mayo de 2009

LAS MADRES NO MUEREN

Acto Homenaje en el Monumento a la Madre, Chascomús.
La mía por lo menos no ha muerto, sólo retornó a la Casa de Padre.
Se me adelantó en el camino y me estará esperando cuando yo termine en la tierra la misión para la cual vine.
Así pienso y así siento en este momento, cuando estoy recibiendo inesperados mensajes de condolencias. Digo inesperados porque nunca me imaginé que tantas personas me acompañarían en este duelo humano.
¿ Qué me dejó mi madre? lo más valioso que tengo: mi infancia y la poesía.
Hace algunos años escribí un poema que me dió muchas satisfacciones espirituales. Y una gran paz. Hoy quiero incorporarlo a los poemas y reflexiones que considero más valiosas.
Este cuatro de mayo será en mi calendario la fecha del nuevo nacimiento de quien al engendrarme liberó un duende de la poesía.

MADRE

Hay un poco de Dios en tu mirada
cuando observas el curso de mi vida.
Muchas veces el rumbo de ese vuelo
se alejó de la senda que tejiste.
Sin embargo volví a vos, porque anhelaba
la segura calidez de tu energía.

Es eterna y es genuina tu presencia
prolongada en los hijos de mis hijos.
¿Podrán ellos saber de cuánta magia
vos sembraste en los días de mi infancia?
Es la misma inocencia de otro siglo
que conservara la madre de tu madre.

Soy la niña caminando de tu mano
los jardines del saber y la aventura.
Soy la niña pequeña en tu ternura.
Soy la simple mujer que te ama tanto.
Y quería decirlo antes que el llanto
me arrebate, entre recuerdos, la dulzura.

lunes, 26 de enero de 2009

ORACIÓN POR NUESTRA GENTE


Corrían los tiempos del corralito en la Argentina. El lapso aciago en que prácticamente todas las familias vieron afectados sus bienes, sus trabajos y hasta sus sueños.
El desempleo hacía estragos en las mesas y en los corazones.
Los precios se disparaban como fiel reflejo de una forma de hacer comercio que estaba lejos de la fraterna distribuicónde las riquezas.
Los ancianos reclamaban sin ser oídos mientras muchos de sus pares morían en geriátricos, en hospitales y por falta de atención médica.
Todo parecía un barco lanzado a la deriva en medio de un océano enfurecido y desvastador.
Mis ojos estaban siempre llenos de lágrimas, pero lo que más me preocupada era ese
dolor en el alma que no podía aliviarse con nada.
Un tarde ella, la poesía, se acercó a mí y me pidió que reflotara la esperanza.
Y le hice caso. Así nació esta "Oración por Nuestra Gente" que ahora comparto con mis ciberlectore:

Te pido Señor...
un tiempo de Navidad, sencillo y recoleto,
con estrellas en los ojos y música en el alma.
Pido días de trabajo y noches descansadas.
Clima de fiesta en las calles y armonía en los hogares.

Quiero abuelos y niños acunados
por el canto ancestral de los afectos.

Quiero al hombre y la mujer junto al pesebre
renovando los mandatos familiares.

Quiero ver a los muchachos abrazados
en alegres fogones de esperanza.

Quiero un pueblo luminoso, un pueblo unido
en la rica diversidad de las ideas.

Quiero a Jesús movilizando corazones.
Como en el dulce Sermón de la Montaña.

Sólo puedo ofrecerte, Señor, por todo esto,
Mi pequeñez dignificada por Tu Gracia.

Eva Lucero Ortega