
REGRESO
Era un duende caminando por la casa.
Un rayito de sol para mi cielo.
Tenía estrellas pintadas en el rostro
y quietud de manantial en la mirada.
Su voz era un concierto de chicharras
y un juncal recién nacido sus cabellos.
Como vuelo de gaviotas sus manitos,
con ternura de algodón, me acariciaban.
Fue bonita esa infancia, entre sonrisas.
Fueron lindas las siestas estivales,
preparando , con aguja y fantasías,
el ropaje especial de carnavales.
Chascomús lo hizo un hombre y el destino
lo llevó lejos de mí. Pero ha venido
en los ojos color tiempo de Juanito
y en la risa de Javier. Así ha venido.
2 comentarios:
Querida Eva,me emocionó muchísimo este poema,con un final muy conmovedor.¡Hermosísimo!.Se lo haré llegar a mi amiga Loret,tal como acordamos¡BESITOS!
Hermoso poema querida poeta !!El tiempo pasa inexorable y demasiado rápido pero el amor a los hijos permanece intacto ,no cambia ,no envejece, siguen siendo la tibieza que envuelve el corazón y el alma mientras tenemos vida!!!
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